Ansiedad: ¿Qué la origina? ¿Qué papel juega en mi vida?






En este vídeo te hablo de la ansiedad y sus causas. Antes que nada, me gustaría recordar que la ansiedad es natural y necesaria para poder responder ante ciertas situaciones amenazantes o adversas.


El problema ocurre cuando es generalizada, y comenzamos a vivir como adversas situaciones que en realidad no lo son.


Por eso he resumido las causas más frecuentes de ansiedad que encuentro en mi consulta, para ahondar en los motivos que puedan estar implícitos, con el fin de responder a la siguiente pregunta:


¿Cuáles son aquellas razones por las que vivimos como una amenaza situaciones que realmente no suponen un peligro?



1)-Ansiedad en relación con los problemas en el trabajo: Es muy frecuente que esta área de la vida nos genere ansiedad. Por ejemplo:


¿Sientes exceso de responsabilidad? ¿Te atribuyes más responsabilidades de las que realmente tienes?


¿No estás satisfecho/a con los objetivos que consigues y constantemente te marcas más expectativas de las que eres capaz de alcanzar?


¿Tienes la sensación de querer controlar todo, pero ves que no eres capaz?


¿Te angustia no poder controlar algo que en realidad no depende de ti?


¿Te cuesta tomar decisiones, sobre todo si implican a otras personas?



Si esto te ocurre, es muy probable que el modo que empleas para comprender y abordar las situaciones laborales, esté basado en ciertas creencias que desarrollaste durante tu vida (tu infancia o juventud temprana) y reforzaste en las etapas posteriores, como consecuencia de algunas normas de exigencia y dinámicas de relación de tu familia, aquellas que se establecieron en el hogar donde vivías, o en la escuela.


Tómate un momento para pensar si aquellas figuras de apego como tus padres, abuelos, o profesores, encargados/as de transmitirte protección y seguridad:


¿Te aceptaban y querían tal y como eras, o, por el contrario, te valoraban por tus logros, te establecían muchas metas?


¿Te criticaban cada vez que no cumplías con ellas, en lugar de felicitarte por los intentos realizados?


¿Sentías que eras o debías ser la niña o el niño perfecto/a?


Y que, además, como consecuencia de esta sobre exigencia ¿tus intereses no eran respetados?


¿O en algún momento te hicieron sentir como poca cosa, o fracasado/a?


Este tipo de vivencias u otras similares, generan algunas ideas sobre las expectativas que debemos alcanzar en el ámbito profesional, que se arraigan y se repiten durante toda la vida adulta, situándonos en escenarios que nos abruman y nos generan ansiedad.


Afortunadamente, en psicoterapia existen formas de tomar conciencia y entender la manera en que los sucesos vitales que nos han llevado a pensar como pensamos, a ser quienes somos; así como identificar y romper los mitos que rigen nuestro sistema de creencias, para generar cambios:


Generar unos pensamientos más adaptativos que nos permitan dejar de vivir algunas situaciones como una adversidad -darnos cuenta de que esas amenazas NO SON REALES, sino que APRENDIMOS A VIVIRLAS COMO AMENZANTES EN NUESTRA INFANCIA-, y así comenzar a vivirlas con menos ansiedad.


Mientras trabajamos para vivir las situaciones como menos adversas o amenazantes, y mientras trabajamos para reducir esta ansiedad que nos producen, es beneficioso pensar en cómo la ansiedad juega un papel importante para avisarnos que debemos cuestionar y replantear nuestro modo de hacer y ver las cosas. Pensar en la función que cumple la ansiedad para vivirla como aliada y aceptarla mejor, mientras realizamos un trabajo para que desaparezca.



2)-Ansiedad en las relaciones de pareja, familia o sociales: Las relaciones humanas son complejas, y, por supuesto, muchas veces son fuente de ansiedad.


¿Te cuesta reconocer y poner límites?


¿Te parece difícil decir no?


¿Sientes que el bienestar de los otros/as es tu responsabilidad, incluso por delante tu propio bienestar?


¿Tienes actitudes que buscan la aprobación de otras personas, y te comportas para satisfacer a otros, porque te importa mucho lo que piensen de ti?


Si te identificas con esto, es muy probable que la manera de entender tus relaciones esté influenciada por una serie de vivencias que integraste a lo largo de los años, fruto de algunos patrones relacionales que se dieron y normalizaron en tu familia de origen.



Dedica un tiempo a pensar si aquellas figuras responsables de conectar con tus emociones y de reconocerlas:


¿Te daban espacio para hablar y legitimar tus sentimientos?


¿Te valoraban cuando tenías algo que mostrar o decidir, o, por el contrario, le restaban significado a lo que tú considerabas importante?


¿Te comparaban con otras personas?


¿Te identificas con alguna de estas vivencias u otras similares?


Todo ello, genera ideas que pueden llevarnos a menospreciar nuestras necesidades, a no reconocer nuestros derechos y a la incapacidad de establecer límites a las demás personas, anteponiendo lo que otros/as desean a lo que uno/a necesita, lo cual nos produce mucha ansiedad.


Sin embargo, gracias a la psicoterapia, es posible tomar conciencia y modificar ciertos aspectos personales y relacionales, para tener encuentros más sanos con uno/a mismo/a y con los demás.


Para encontrar ese equilibrio que tanto necesitas y comenzar a entender que las situaciones que ahora vives como amenaza, NO SON REALMENTE UNA ADVERSIDAD, SINO QUE APRENDISTE A VIVIRLAS COMO UNA AMENAZA EN TU INFANCIA Y JUVENTUD TEMPRANA.


De nuevo, esta ansiedad viene a jugar su papel, como puede ser avisarte de un desequilibrio en tu manera de ver y hacer las cosas, que te sitúa en una posición desventajosa respecto a los demás, y te genera sufrimiento a largo plazo.



3-Ansiedad por el exceso de preocupación por el futuro, la salud, las enfermedades o la vejez: El ser humano es un ser vulnerable, que no siempre disfruta de la mejor salud, y que no es eterno.


Si leer estas líneas te produce ansiedad, probablemente puedas trabajar esta sensación a través de la aceptación y de las expectativas realistas.


En ocasiones, tendemos a imaginar desenlaces para ciertas situaciones vitales. Pintamos el futuro como lo queremos, en lugar de permanecer presentes sin esperar nada del porvenir.


¿Te has visto planeando lo que vendrá?


¿En cómo quieres que sea?


¿Preocupado por cómo será?


¿Incluso anticipando lo que va a suceder?


Además, en esa anticipación, a veces imaginas situaciones catastróficas que te hacen sufrir, cuando ni siquiera son reales


En este caso, has APRENDIDO A ANTICIPAR SITUACIONES AMENAZANTES, POR CIERTAS CIRCUNSTANCIAS QUE PROBABLEMENTE HAS VIVIDO EN TU INFANCIA O JUVENTUD TEMPRANA.


O puede pasarte, que en otras ocasiones imaginas y esperas metas que quieres, y después no llegan.


Si te sientes identificado/a con alguna de estas causas o situaciones, y/o deseas que te ayude a reconocer, comprender y mejorar alguna de ellas, no dudes en contactarme. Estaré encantada de acompañarte en tu proceso de mejora. Podemos hablar unos minutos sin coste y sin compromiso, si así lo necesitas antes de iniciar un proceso personalizado, acorde a tus metas y necesidades.


Si deseas profundizar en este tema, puedes dirigirte a los siguientes enlaces:



Un abrazo,


Maite









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© 2020  Maite González Serrano