Ansiedad: Un cuento para entenderla.






La ansiedad es una respuesta natural y necesaria que tiene el cerebro para responder a las dificultades. Es importante entender la ansiedad como “aliada” , aceptarla, comprender que está aquí para advertirme de algo.



Esto No quiere decir que la ansiedad sea buena siempre, o que tengamos que resignarnos a vivir con ella.


Por eso, te he escrito un cuento a modo de metáfora, que te pueda ayudar a entender la ansiedad:


Además, te dejo otro ejercicio práctico que podría ayudarte a relajarte, y, por tanto, reducir la ansiedad.



a)-Una metáfora para comprender la ansiedad.


En el reino del tiempo, los seres eran relojes. Yo conocí a tres:


El primero de ellos, vivía en el pasado. Pausado y sin prisa. Sus agujas marcaban la hora que no era. Nunca llegaba a los sucesos que le tenía preparada la vida.


El segundo de los relojes, vivía en el presente. Sin pausa, pero sin prisa. Sus agujas marcaban la hora verdadera. Llegaba puntual a los sucesos de la vida: Veía amanecer, y las escenas más bellas del ocaso.


El tercer reloj, vivía en el futuro. Preocupado. Con mucha prisa. Sus agujas marcaban las horas adelantadas. Llegaba antes de tiempo a los sucesos que la vida le tenía preparada. Nunca vio el alba, pues él ya estaba a mitad de día. Jamás vio el atardecer, porque a esas horas se encontraba ya en la mitad de la noche oscura.


La misión de los relojes era alcanzar la cima del reino. Decía la leyenda que quien llegase a ella primero, accedería al tesoro oculto: La felicidad.


Un día, el reloj del presente recibió una carta del reloj futuro. En ella, le contaba la preocupación y el deseo desesperado que tenía por llegar tan rápido a la cima:


“Mis agujas funcionan a toda velocidad. Espero poder llegar antes que nadie a la cima y ser dueño del tesoro oculto”.


El reloj del presente, entonces, con cierta envidia por aquello que el futuro le había dicho, pero también muy consciente y agradecido de lo que estaba viviendo en ese momento, decidió contestar al futuro:


“¿Y, de qué sirve llegar antes que los demás? ¿No podríamos llegar al mismo tiempo, y compartir el tesoro?”.


Así, ambos relojes se adentraron en una discusión sobre quién de los dos tenía razón.


Al cabo de unas semanas, el reloj del presente recibió la última carta del futuro:


“Ha venido a visitarme la muerte. Aún no me ha llevado, aunque está a punto de hacerlo. Le he pedido una oportunidad, pero dice que no me queda tiempo.


El sendero más corto para atajar el bosque, ese que va desde el mar a la cima, tiene una trampa, ten cuidado con ella. He caído y estoy despedazado, mis agujas apenas avanzan y no me quedan fuerzas para más.


Disfruta de la vida, pues tal vez la felicidad ya esté contigo”.


Unos días después, el presente se encontró por primera vez al futuro, que yacía en el suelo, sin el latir de sus agujas. Entonces, lo abrazó, agradecido por su advertencia. Sin él, no habría podido evitar la trampa.


Tras enterrarlo, continuó su camino, y al llegar a su destino comprobó que allí no había tesoro.


El futuro tenía razón: La felicidad estaba al lado del presente, y el verdadero tesoro no era otro que el tiempo para observar la puesta de sol más hermosa del reino, desde lo alto de aquella montaña.


El pasado... no llegó nunca.


Dicen que ese lugar está en la cabeza de las personas, y que la felicidad la experimentan aquellas que sueltan el pasado, viven plenamente el presente, y cuentan con cierta ayuda del futuro, sin dejarse arrastrar por su tiempo y sus prisas.



b)-Ejercicio de relajación para reducir la ansiedad. Aquí y ahora:


Lee las siguientes preguntas.


Responde a cada una de ellas con los ojos cerrados, tomando mucha conciencia de las sensaciones de tu cuerpo.


¿Qué sensación predomina en tu cuerpo aquí y ahora: la respiración o la


ansiedad?


Ahora focaliza tu atención en la respiración:


¿Dónde la notas: en la nariz, garganta, pecho o abdomen?


¿A qué ritmo inhalas y exhalas?


Tómate cinco o diez minutos para mantenerte anclado/a en el presente, en tu respiración, notando si esta toma de conciencia te ayuda a suavizar su ritmo y a sentir el recorrido del aire por todas las partes del cuerpo.


Probablemente, vengan a tu mente pensamientos del pasado y el futuro. No importa, no luches para que se vayan. Acéptalos y vuelve aquí y ahora: ÁNCLATE a tu respiración.


Conviértete en tu respiración.


Cuando hayas terminado, observa las diferencias de tu cuerpo, antes y después de haberte tomado el tiempo para permanecer en tu respirar.


Está comprobado que realizar éste y otros ejercicios, repetidas veces, pautados por un profesional, puede reducir significativamente la ansiedad.


Además, reflexionar y trabajar sobre los motivos subyacentes a tus síntomas, podrá mejorarlos.


Te he dejado otros artículos en el caso de que quieras entender qué es la ansiedad, conocer otros ejercicios y/o profundizar en las causas.





Espero que este texto te haya sido útil.


Y, si crees que puedo ayudarte, no dudes en contactarme. Estaré encantada de acompañarte en tu proceso de mejora. Podemos hablar unos minutos sin coste y sin compromiso, si así lo necesitas antes de iniciar un proceso.





Un abrazo,



Maite



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© 2020  Maite González Serrano